
El Poema o Cantar de Mio Cid sitúa la historia en la segunda mitad del siglo XI, cuando Ruy Díaz es un infanzón, a quien el rey Alfonso VI de Castilla envía a cobrar los tributos que le debe el rey moro de Sevilla. En esta ciudad reside un ricohombre de Castilla, García Ordóñez, quien trata de humillar al emisario del rey y se convierte en su enemigo declarado.
El Cid combate con él en Cabra, le vence y le mesa la barba, humillación suprema en la época. Para vengarse de la afrenta García Ordóñez hace que sus partidarios en la Corte, consumados "mestureros" (intrigantes), le indispongan con Alfonso, haciéndole creer que su emisario se ha quedado con parte del tributo sevillano.
Alfonso reacciona desterrando al Cid, que se ve obligado a marcharse a vivir en tierra de infieles. Acata Rodrigo la decisión, expatriándose acompañado de trescientos caballeros, entre ellos su sobrino Minaya Álvar Fáñez.
El Cantar de mio Cid trata el tema del complejo proceso de recuperación de la honra perdida por el héroe, cuya restauración supondrá una honra mayor a la de la situación de partida.El poema se inicia con el destierro del Cid, primer motivo de deshonra, tras haber sido acusado de robo. Este deshonor supone también el ser desposeído de sus heredades o posesiones en Vivar y privado de la patria potestad de su familia.
Tras la conquista de Valencia, gracias al solo valor de su brazo, su astucia y prudencia consiguen el perdón real y con ello una nueva heredad, el señorío sobre Valencia, que se une a su antiguo solar ya restituido. Para ratificar su nuevo estatus de señor de vasallos, se conciertan bodas con linajes del mayor prestigio cuales son los infantes de Carrión.
Cerco De Zamora.
-
- ¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no digas que no te aviso,
- que de dentro de Zamora un alevoso ha salido;
- llámase Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido,
- cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco.
- Si gran traidor fue el padre, mayor traidor es el hijo.
- Gritos dan en el real: -¡A don Sancho han mal herido!
- Muerto le ha Vellido Dolfos, ¡gran traición ha cometido!
- Desque le tuviera muerto, metiose por un postigo,
- por las calles de Zamora va dando voces y gritos:
- -Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido.

mmmmmmmmmmmmmmmmm muy interesnteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
ResponderEliminar